
pues te alzas por el horizonte oriental y llenas toda la tierra con tu belleza;
pues eres bello, grande, deslumbrante y alto sobre todas las tierras,
y tus rayos cubren los países hasta el límite de todo lo que has creado;
porque tú eres Ra, que ha alcanzado su límite y los has sojuzgado para tu amado hijo;
porque, aunque estás muy lejos, tus rayos brillan sobre la tierra y todos sienten tu presencia.
Cuando tus movimientos se desvanecen y desapareces por el horizonte occidental,
la tierra está en tinieblas, como muerta.
El pueblo yace en los dormitorios, sus cabezas cubiertas, y un ojo no puede ver a su compañero.
Todas sus propiedades podrían ser robadas aunque se encontrasen sobre sus cabezas, y no se darían cuenta.
Todos los leones están fuera de su guarida, todos los reptiles muerden.
La oscuridad se cierne, la tierra está en silencio.
El que los creó se ha puesto en su horizonte.
Pero la tierra crece brillante cuando apareces por el horizonte,
brillando en el disco mientras dura el día, empujas a la oscuridad y entregas tus rayos.
Las Dos Tierras están en un festival de luz,
despiertas y en pie, porque tú las has levantado:
sus extremidades están purificadas y llevan ropas,
sus brazos están en adoración cuando apareces.
Toda la tierra está manos a la obra:
todos los rebaños están contentos con sus pastos,
los árboles y las hierbas florecen,
los pájaros echan a volar de sus nidos, mientras sus alas adoran a tu ka;
todo pequeño rebaño brinca sobre sus patas.
Todo lo que vuela por arriba y se posa vive cuando te alzas para ellos.
Los barcos van corriente abajo, y también corriente arriba, todos los caminos se abren cuando apareces.
Los peces del río saltan delante de ti, y tus rayos están incluso dentro del Gran Mar Verde.
¡Oh tú que ayudas a nacer a los fetos que hay dentro de las madres,
que haces fluir en el pueblo,
que das vida al hijo en el vientre de su madre, y lo calmas deteniendo sus lágrimas;
nodriza en el vientre, que das aliento para animar a todo lo que creas
cuando desciende desde el vientre para respirar en el día de su nacimiento!
Tú abres su boca por completo y haces lo que necesita.
Cuando el pollo está en el huevo, piando dentro de la cáscara,
tú le das el aliento dentro de ella para insuflarle vida;
y cuando señalas el tiempo determinado para él, para que pueda romper el huevo,
sale del huevo para piar a su debido tiempo y camina sobre sus dos patas nada más salir.
¡Cuán diverso es lo que has creado, aunque misterioso a los ojos de los hombres,
oh disco solitario, sin compañía junto a él!
Tú creas la tierra de acuerdo a tu voluntad, estando solo.
El pueblo, todos los animales grandes y pequeños,
todas las cosas que hay sobre la tierra, que caminan sobre sus patas, que se levantan y vuelan por medio de sus alas,
los países extranjeros de Kharu [Siria] y Kush [Nubia], y la tierra de Egipto.
Tú pones a cada hombre en su lugar, tu satisfaces sus necesidades,
cada uno tiene su alimento y el cálculo de duración de su vida.
Sus lenguas difieren en el idioma, y también sus naturalezas.
Sus pieles son distintas, pues has creado a los extranjeros para que sean distintos.
Tú provocas la inundación desde el mundo subterráneo,
y la llevas al lugar que deseas para proporcionar vida a los hombres,
pues tú los has creado para ti, su señor absoluto,
que se sacia con ellos,
señor de todas las tierras que se levanta para ellas,
el disco de las horas del día, ¡cuya presencia es imponente!
y para todos los lejanos países creas su vida.
Tú has concedido una inundación en el cielo, para que pueda bajar hasta ellos,
y creas torrentes sobre las montañas, como el Gran Mar Verde,
para mojar sus campos con las cosas que les convienen.
¡Cuán efectivos son tus planes, oh señor de la continuidad!
Una inundación en el cielo, que es para los extranjeros y para todos los rebaños extranjeros que caminan sobre sus patas;
y una inundación cuando viene del mundo inferior para la tierra cultivada [Egipto],
mientras tus rayos alimentan a todos los campos.
Cuando surges, ellos viven y florecen para ti.
Tú creas las estaciones para desarrollar toda tu obra:
la estación de la Crecida para refrescarlos, y el calor para que puedan sentirte.
Tú has creado el cielo lejos, para subir, para contemplar toda tu obra,
siendo único y alzándote en tu forma de "Atón viviente",
manifiesto, brillante, lejano y sin embargo cercano.
Tú creas millones de formas para ti mismo, tú que eres uno solo:
ciudades, villas, campos, el camino del río.
Todos los ojos te observan delante de ellos, pues tú eres el Atón de las horas del día sobre la tierra.
Una vez que te has ido, no puede existir nada.
Tú creas sus rostros para que no tengas que contemplarte a ti mismo como la única cosa que hayas creado.
Tú estás en mi corazón y no hay nadie que te conozca excepto tu hijo, Neferkheprura-waenra [Akhenatón],
porque tú le has concedido el conocimiento de tus planes y tu fuerza.
Las tierras crecen mediante tus acciones, justo como los creaste [a los pueblos].
Cuando te has levantado, viven, pero cuando te acuestas, mueren.
Tú eres el tiempo vital en todos tus miembros, y todos viven por ti.
Hasta que te acuestas, todos los ojos están puestos en tu belleza,
pero todo trabajo se detiene cuando te acuestas por el Occidente.
Tú que apareces y creas todas las cosas que crecen para el rey, y a los que se apresuran sobre sus pies desde que tú fundaste la tierra,
los levantas para tu hijo, que ha salido de tus miembros,
el Rey del Alto y el Bajo Egipto, que vive en maat,
el señor de las Dos Tierras, Neferkheprura-waenra, Hijo de Ra,
que vive de acuerdo a maat, señor de diademas,
Akhenatón, grande en la duración de su vida;
y la gran esposa real, su amada, la señora de las Dos Tierras,
Nefernefruatón-Nefertiti, que viva y permanezca joven por siempre.

En algunos fragmentos (sobretodo del cuarto párrafo) se ven ciertas coincidencias con el Génesis... Pero siempre se ha mencionado el parecido del segundo párrafo con el salmo 104 de la Biblia:
Creas las tinieblas, y es de noche: donde merodean todas las criaturas del bosque.
Los cachorros de león rugen tras su presa, y buscan su alimento en Dios.
El sol sale, todos juntos se retiran y se acuestan en sus guaridas.
El hombre sale a su trabajo y a su tarea hasta la tarde.
¡Oh señor, cuán numerosas son tus obras! Con sabiduría lo has creado todo:
la tierra está llena de tus riquezas...
Ocultas tu rostro, y ellos se turban: les quitas el aliento, y ellos mueren, y regresan a su polvo.
Envías tu espíritu y son creados: y tú renuevas la faz de la tierra.
Creo que no hay mucho que decir... Probablemente Akhenatón fue un genio, un adelantado a su tiempo (tanto si realmente creía en el dios único como si todo era una estrategia para apartar a los sacerdotes de Amón) y, es posible que también fuera un loco, que acabo creyéndose el mismo un Dios. Pero si él, en un acto de locura, escribió este himno y luego nos encontramos con tantas coincidencias en una de las religiones más extendidas actualmente... ¿dónde nos deja todo esto?